En los 40 años que España está integrada en la UE, las ventas de frutas y hortalizas españolas en el mercado comunitario han pasado de 4.900 millones de kilos en 1986 a los 13.500 millones actuales, con un claro crecimiento desde 1993 cuando desaparecieron las temidas tasas a la entrada de hortalizas y frutas españolas
Hortoinfo.- 02/01/2026
La pertenencia de España a la Unión Europea (UE) sienta muy bien al sector español de las frutas y hortalizas, especialmente desde que en 1993 desaparecieron completamente las tasas a las que los productos hortofrutícolas españoles se veían sometidos cuando superaban los precios de referencia fijados por la Comunidad Económica Europea (CEE), ahora UE.
La adhesión de España a la CEE, cuyo tratado se firmó hace ahora 40 años, el 12 de junio de 1985 y que entró en vigor el 1 de enero de 1986 pero con un periodo de adaptación para las frutas y hortalizas hasta 1993, ha sido considerada positiva por parte de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas (FEPEX), que precisamente se constituyó en 1987 por cinco asociaciones del sector de tomate de exportación, con el objetivo de reducir el efecto de las medidas arancelarias de protección del mercado comunitario impuestas en el Tratado de Adhesión de España a la CEE.
En estos 40 años de adhesión de España a la entonces CEE la exportación hortofrutícola española al mercado comunitario ha experimentado un continuo crecimiento pasando de 4.900 millones de kilos por 1.764 millones de euros en el momento de la adhesión a los 13.500 millones actuales. No obstante, no fue hasta después de la entrada en vigor del mercado único, en 1993, cuando desaparecieron las barreras que se impusieron en el Tratado de Adhesión a las producciones españolas, cuando la exportación creció más, desde los 5.365 millones de kilos correspondientes al año 1992.
Desde FEPEX señalan que la evolución de la exportación en los primeros años de adhesión fue positiva, a pesar de que en el Tratado de Adhesión de España a la CEE se impusieron medidas arancelarias de protección del mercado comunitario, que discriminaba al sector hortofrutícola español. En este sector se aplicó durante los cuatro primeros años de la transición el sistema llamado de “verificación de convergencia”, que prácticamente mantenía las estrictas condiciones que debía cumplir la exportación de frutas y hortalizas antes de la integración, e implicaba, entre otras cosas, el pago de derechos arancelarios, las temidas tasas. El desarme arancelario se estableció de forma progresiva, hasta que el mercado único, en 1993 acabó con este tipo de restricciones.
Con el mercado único, en 1993, desaparecieron, por tanto, todas las barreras arancelarias que habían existido hasta ese momento para las exportaciones españolas, así como los controles físicos en las aduanas, las inspecciones de la mercancía a las que los camiones españoles debían someterse en las estaciones TIR (Transporte Internacional Regulado o “Transport International Routier” en su original acepción en francés), desaparecieron también las fronteras interiores de la UE y se amplió el mercado, lo que desembocó en un largo periodo de crecimiento.
En 1993 la exportación de frutas y hortalizas frescas se situó en 6.100 millones de kilos, en 1994 aumentó a 6.700 millones (+10%), en 1995 subió a 7.100 millones de kilos (+5%), observándose incrementos que se han mantenido en el tiempo. En la última década, de 2015 a 2024, el volumen exportado ha mostrado ligeros cambios al alza y a la baja, muestra de un mercado sobradamente consolidado. Podría hablarse de estabilización de los volúmenes, ya que en 2015 las ventas fueron de 13.600 millones de kilos y en 2024 han sido 13.500 millones. No obstante, en 2025, sin datos completos, se espera que el volumen exportado sea menor, apuntan desde FEPEX.
También crecen las importaciones
En cuanto a la importación de frutas y hortalizas, en estos 40 años ha pasado de 545,92 millones de kilos en 1986 a 5.400 millones de kilos en 2024. De la totalidad de frutas y hortalizas importadas en 1986, 463,16 millones de kilos correspondieron a hortalizas y 82,76 millones de kilos a frutas, con crecimientos elevados y continuados cada año.
En 1990 las compras ya se situaron en 1.900 millones de kilos, de las que 1.600 millones fueron hortalizas y 300,86 millones de kilos a las frutas. Diez años después, en el año 2000, las importaciones totalizaron 3.800 millones de kilos, de los que 3.000 millones fueron hortalizas. En la primera década del siglo XXI, continuaron los crecimientos con máximos de 4.200 y 4.100 millones de kilos en 2004 y 2005. Posteriormente se produjeron descensos, volviendo a superar los 4.000 millones a partir de 2018.
Por subgrupos, y en los datos analizados desde 1986, las hortalizas siempre han sido más importadas que las frutas, pero a partir de los años 2000 las compras al exterior de frutas empezaron a crecer más y, en la última década, las compras al exterior de frutas han mostrado un fuerte crecimiento, igualando ambas partidas. En 2013, la importación se situó en 3.300 millones de kilos de los que 1.800 millones fueron hortalizas y 1.500 millones frutas. En 2014 la importación se igualó entre frutas y hortalizas con 1.600 millones de kilos en ambos casos y desde entonces ambos subgrupos se han mantenido con volúmenes muy parecidos.
En 2024, la importación hortofrutícola se elevó a 5.400 millones de kilos, de las que 2.900 millones fueron hortalizas y 2.400 frutas, según las estadísticas del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales, procesadas por FEPEX.
Los datos de esta información corresponden a los capítulos arancelarios 07 y 08 completos, que contabilizan las frutas y hortalizas frescas que son el grupo mayoritario, alguna subpartida de frutas transformadas y frutos secos, aclaran desde FEPEX.




