Con el paso de
los años y el ejemplo de sus promotores, se ha logrado que una pequeña
cooperativa de crédito, nacida y arraigada en Almería se extendiera después por
toda España, hasta convertirse en la primera caja rural y cooperativa de
crédito y una de las 10 entidades significativas de nuestro país
Hortoinfo.- 20/04/2026
En un modesto local de
la almeriense calle Méndez Núñez, en el número 28 de esa calle, germinó la
semilla de un grupo de inconformistas y visionarios que, con el paso de los
años, lograron que una pequeña cooperativa de crédito nacida y arraigada en
Almería se extendiera después por toda España, hasta convertirse en la primera
caja rural y cooperativa de crédito y una de las 10 entidades significativas de
nuestro país.
Desde que comenzaran sus
tres primeros empleados hasta los más de 5.100 que conforman hoy el Grupo
Cooperativo Cajamar, sus profesionales de hoy mantienen el sentido inicial de
su propósito: contribuir al desarrollo del medio rural, promoviendo actuaciones
orientadas al desarrollo económico y el progreso de las personas y los
territorios. Buena prueba de ello es lo conseguido en Almería, su provincia de
origen.
Cajamar, 60
años impulsando el desarrollo de Almería desde la cercanía
El hecho de nacer en un
determinado lugar, época o circunstancia, a veces, marca una impronta que
define el carácter y, a pesar del paso de los años, esa huella es tan fuerte
que sigue indeleble. La historia de la Caja Rural Provincial de Almería —hoy Cajamar—
es buena prueba de ello. Una caja rural atípica que nació de la necesidad de un
territorio deprimido económicamente, pero con personas visionarias e
inconformistas que promovieron una forma de cooperativismo de crédito que hizo
y hace que sus socios y clientes la visualicen aún hoy como una entidad
diferente entre los bancos del sistema financiero español.
La Caja Rural se
constituyó el 8 de junio 1963 por 29 cooperativas del campo almeriense, en su
mayor parte poco organizadas y carentes de recursos, lo que demoró tres años el
inicio de su actividad. Sí, fue hace 60 años, el 20 de abril de 1966, cuando abrió
su primera oficina en un pequeño local de la calle Méndez Núñez número 28 de la
capital almeriense, en los bajos de la entonces llamada Casa Sindical. Así, en
esta modesta ubicación inició su actividad al público como entidad de crédito,
suscitada en el seno de la Unión Territorial de Cooperativas del Campo (UTECO)
de la provincia de Almería.
La apertura de aquella
primera oficina era el resultado de una necesidad sentida por la provincia de
Almería en general y por el movimiento agrario y cooperativo almeriense en
particular: disponer de una entidad financiera que considerasen suya, capaz de
adecuarse a las características y circunstancias del sector agrario y ganadero
de nuestra economía provincial, que por aquellos años sufría la decadencia de
sus producciones de uva y naranja, al tiempo que recogía esperanzadores
resultados de las primeras cosechas de hortalizas en cultivos enarenados al
aire libre y bajo abrigo.
De Adra a
San Sebastián
En 1967, la Caja reformó
sus Estatutos Sociales para que, además de las cooperativas del campo, los
asociados de éstas también pudieran integrarse directamente como personas
físicas en la cooperativa de crédito. Un año más tarde, obtendría el título de
‘Caja Calificada’ por el Ministerio de Economía y la inscripción en el Registro
de Cooperativas de Crédito del Banco de España, convirtiéndose en entidad
colaboradora del Banco de Crédito Agrícola y comenzando a acceder y canalizar
la distribución del crédito oficial. Esto promovió que, en enero de 1969,
iniciase la apertura de las primeras delegaciones o sucursales en las
principales poblaciones de provincia de Almería.
La primera delegación se
abrió en Adra en enero de 1969, en un local alquilado por 4.000 pesetas al mes
(24 euros) en la calle Natalio Rivas, siendo delegado Francisco Peña y
subdelegado Leopoldo Guillén. Un mes antes, en diciembre de 1968, se aprobó la fusión
de la Caja Rural Cooperativa de Albox, cuya absorción se materializó en abril
de 1969, convirtiéndose en la segunda sucursal de la provincia. Y siguieron
Abla, Terque, Balanegra, Pulpí, El Ejido, Dalías, Berja, Canjáyar y
Campohermoso hasta alcanzar a finales de 1972 las 50 sucursales. Así,
comenzaron a incrementarse el número de cuentas corrientes, libretas de ahorro
y operaciones: imposiciones a plazo fijo, descuento de letras, transferencias,
etcétera.
En los años siguientes,
la Caja Rural de Almería acompañó la transformación del campo almeriense,
superando juntos retos y adversidades. Así, paulatinamente, y de forma
exponencial fue creciendo y ampliando sus actividades, extendiéndolas a todos
los sectores productivos de la provincia. Un proceso de diversificación e
implantación que la llevó a posicionarse en 1984 ya como la mayor caja rural
española y en 1989 como la primera entidad financiera en Almería, superando a
todos los bancos y cajas de ahorros que operaban en nuestra provincia. Es en
ese año cuando abre sus primeras oficinas en la Región de Murcia, y un año
después, en 1990, en Barcelona.
En el año 2000 tuvo
lugar la fusión con la Caja Rural de Málaga y, así, sigue sumando presencia en
la provincia de Cádiz (1990), Madrid (1992), Melilla (1996) y Ceuta (1998). A
partir de ahí, ya como Cajamar Caja Rural, se inició el proceso de expansión
nacional: Comunidad Valenciana y Castilla y León (2003), Aragón y Castilla-La
Mancha (2006), Baleares (2007), Cantabria (2008), Asturias (2009), Navarra y La
Rioja (2010), Galicia (2011), Canarias (2013), Extremadura (2016) y País Vasco
(2020). Su extensión y músculo financiero, la convierten actualmente en la
única cooperativa de crédito de nuestro país con presencia física en todas las
provincias españolas y ciudades autónomas, tras su apertura en 2025 en San
Sebastián.
En 2014, ya creado en
2009 Grupo Cooperativo Cajamar, año de la constitución del Banco de Crédito
Social Cooperativo, es considerada una de las entidades significativas
españolas por su volumen de activos y pasa a estar bajo la supervisión del
Banco Central Europeo (BCE), a través de su Mecanismo Único de Supervisión
(MUS).
Los
financieros del campo almeriense
El equipo de la Caja
Rural se distingue desde el primer día por mantener un contacto permanente con
su clientela, tanto en las oficinas como en la calle, con todos y cada uno de
los vecinos y vecinas de sus pueblos. Sensibilizados y comprometidos con sus
problemas, tratando de ofrecerles soluciones efectivas.
Y es que dirigentes y
personal de la Caja Rural Provincial de Almería entendieron que, para apoyar la
transformación del campo, la economía de la provincia y mejorar las condiciones
de vida de los almerienses, no solo era imprescindible ofrecer financiación,
sino también ayudarles a cambiar su mentalidad tradicional por una nueva
cultura y visión profesional, haciéndoles ver la necesidad de dar a su trabajo
una nueva dimensión empresarial.
Este es el propósito al
que se entregaron el Consejo de la Caja, su primer director general, Juan del
Águila, y los empleados de la primera oficina: Felipe Ibáñez, Miguel Rodríguez
y Damián Navarro, así como quienes posteriormente se fueron sumando al proyecto
de la Caja Rural de Almería.
Personas como ellas,
hace sesenta años contribuyeron a sembrar la simiente que germinó y dio lugar a
lo que hoy es Cajamar. Aquella pequeña oficina de la Caja Rural Provincial de
Almería que en agosto de 1966 dio su primer crédito de 350.000 pesetas (2.103
euros), hoy es uno de los grupos bancarios significativos de nuestro país. Esta
entidad es la principal caja rural del Grupo Cooperativo Cajamar, que cuenta
con activos por importe de 65.068 millones de euros, un volumen de negocio
gestionado de 113.049 millones de euros, más de 950 oficinas y ventanillas
rurales y casi 4 millones de clientes, atendidos por sus más de 5.100
profesionales.
A pesar de su tamaño y
crecimiento por toda España, sigue siendo una cooperativa de crédito nacida y
arraigada en Almería, considerada una entidad diferente en nuestro sistema
financiero, que, junto a su personal, mantiene firme, 60 años después como el primer
día, su propósito: contribuir al desarrollo económico y al progreso de las
personas y los territorios.



