Lo denuncian
desde UPA, alertando sobre el riesgo creciente que afronta la agricultura
española sobre la sanidad de los cultivos. “No se puede curar sin medicinas”,
indican en referencia a la limitación de fitosanitarios
Hortoinfo.- 17/07/2026
Los cultivos europeos
afrontan un riesgo creciente en cuanto a su sanidad por la falta de materias
activas para hacer frente a las enfermedades. Es la denuncia que ha realizado la
Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) tras participar en la reunión
de la Mesa de Sanidad Vegetal convocada por el Ministerio de Agricultura, Pesca
y Alimentación.
En la reunión, UPA
denunció la situación que están viviendo los agricultores en los últimos años
debido a la reducción constante de materias activas para tratamientos
fitosanitarios. De las más de 800 materias activas que se utilizan a nivel
mundial, en Europa solo están permitidas 400, y en los últimos seis años y
medio se han prohibido 89. Esta falta de disponibilidad de “medicamentos”
frente a enfermedades vegetales, unido al cambio climático, que favorece la
aparición de plagas, está generando graves pérdidas a los productores y
competencia desleal con países de fuera de Europa.
El secretario de
Agricultura de UPA, Ignacio Huertas, que participó en la reunión, ha señalado
que se han prohibido materias activas eficaces para ciertas enfermedades
vegetales sin alternativas viables, por lo que nuestras producciones “se han
resentido en muchos sectores de manera importante”. Esto obliga, explican, a
utilizar cada vez menos materias activas, lo que está provocando problemas de
resistencias en plagas y enfermedades.
Diez
propuestas para el reglamento ómnibus
UPA ha trasladado al
Ministerio de Agricultura un decálogo de medidas para mejorar el Reglamento
Ómnibus que se pretende aprobar a nivel europeo. En primer lugar, UPA apuesta
por una gestión integrada de plagas, que combine el biocontrol con sustancias convencionales.
En materia de comercio, UPA exige reciprocidad, para que el nivel de tolerancia
aplicado a las producciones que llegan de países terceros no discrimine a las
producciones europeas, y que esta cuestión se incorpore de forma sistemática a
los acuerdos bilaterales de la UE, en línea con las cláusulas espejo.
Sobre las autorizaciones
de emergencia, Huertas ha sido tajante: deben resolverse dentro del calendario
de cada campaña. “Un agricultor no puede encontrarse a mitad de campaña con que
el producto que necesita ha desaparecido porque no se ha resuelto su autorización”.
El secretario de
Agricultura de UPA puso además sobre la mesa un dato revelador: en el año con
más solicitudes de autorizaciones excepcionales, todas las presentadas por la
organización –individualmente o junto a otras entidades– han sido denegadas
hasta la fecha.
UPA reclama igualmente
un reconocimiento mutuo automático y vinculante de las autorizaciones entre
Estados miembros, para acabar con situaciones en las que productores de otros
países comunitarios compiten con productos autorizados que los agricultores españoles
no pueden utilizar.
“España tiene una enorme
variedad de cultivos, y eso Europa tiene que entenderlo: quien tiene pocos
cultivos necesita pocas materias activas; nosotros no”, explicó Huertas, que
también expresó las dudas de la organización sobre el calendario de aprobación
del reglamento bajo la Presidencia irlandesa del Consejo, ante el riesgo de que
los procesos electorales de 2027 en varios Estados miembros retrasen aún más su
adopción.
Drones
prohibidos frente a las plagas
Otro de los problemas
urgentes que tiene que resolverse es un encaje regulatorio para la utilización
de drones en la aplicación de tratamientos fitosanitarios. Algo que en la
actualidad está prohibido, a excepción de situaciones de especial emergencia, que
a la hora de la verdad apenas se están autorizando.
UPA recuerda que los
drones permiten una aplicación más localizada y de mayor precisión con menor
volumen de producto de agua y menor gasto de combustible, y además permite el
acceso a zonas de difícil mecanización. La organización ha puesto como ejemplo
la situación que están viviendo los agricultores de maíz en Galicia, donde
están sufriendo una plaga muy grave de taladro. A pesar de solicitar la
autorización extraordinaria con dron, ésta se ha denegado.



