El manejo eficaz
de Aphis gossypii es clave para reducir la dispersión del virus de las venas
amarillas PeVYV en el invernadero
Remitido.- 28/09/2026
En las plantaciones de
pimiento de invernadero de Almería, controlar Aphis gossypii significa mucho
más que controlar una plaga, ya que no hay ningún químico que lo controle al
mismo tiempo que respeta la fauna auxiliar. En consecuencia, la única estrategia
posible para combatir este pulgón de forma efectiva en la actualidad es el
control biológico.
Este pulgón puede
transmitir de forma persistente el PeVYV (virus de las venas amarillas del
pimiento), por lo que nuestra estrategia debe tener un objetivo claro: llegar
antes que el pulgón y mantener una fauna auxiliar activa desde el inicio del
cultivo.
El PeVYV puede provocar
síntomas característicos como: copas amarillas, frutos decolorados y maduración
irregular, afectando a la calidad y producción. Una vez que aparecen plantas
infectadas, controlar el vector resulta esencial para reducir la dispersión del
virus dentro del invernadero.
Por eso, nuestra
estrategia comienza desde el trasplante con el pack de plantas reservorio de
Koppert, con 308 plantas/ha de especies como lobularia, celosía, tagetes,
hinojo, girasol, borraja y Limonium. No buscamos simplemente introducir plantas
con flores, sino crear un pequeño reservorio de biodiversidad que proporcione
polen, néctar, refugio y alimento alternativo a parasitoides y depredadores.
Con las primeras flores
del pimiento comenzamos las introducciones preventivas de Aphidius colemani
(Aphipar), uno de nuestros principales aliados frente a Aphis gossypii.
Partimos de 2 botes/ha semanalmente hasta observar las primeras momias. Si
detectamos pulgón, reforzamos hasta 5 botes/ha por semana, buscando que el
parasitismo se distribuya homogéneamente por la parcela.
Pero no queremos
depender de una única herramienta. Complementamos Aphidius con depredadores que
aportan capacidad de respuesta sobre los focos. Introducimos Aphidoletes
aphidimyza a 2 botes de 1.000 individuos/ha durante cinco semanas. Los sírfidos
en pupa se utilizan preventivamente a 4 botes/ha durante tres semanas, mientras
que sus larvas pueden aplicarse directamente a 1 bote por foco. En colonias
localizadas podemos reforzar con Chrysopa, a 50 individuos por metro.
La clave está en
revisar, detectar y marcar los primeros focos. Con PeVYV no debemos esperar a
tener un problema de pulgón: debemos construir desde el principio un sistema
biológico preparado para responder. Prevenir Aphis gossypii es también prevenir
la dispersión del virus.


