Un estudio de la
Universidad de Córdoba muestra que en el sector ecológico andaluz conviven
profesionales de distinto perfil sociodemográfico y una relación dispar con el
modelo ecológico, haciendo un llamamiento a la UE para que, si quiere potenciar
la agricultura ecológica, debe diversificar sus políticas en base a los
distintos perfiles y necesidades
Hortoinfo.- 15/06/2026
La Universidad de
Córdoba (UCO) ha dado a conocer un estudio que revela las motivaciones del
sector agrícola andaluz para adoptar prácticas ecológicas, en una tierra que
concentra el 50 por ciento de este tipo de cultivos a nivel nacional, según ha
conocido Hortoinfo a través del Campus de Excelencia Internacional en
Agroalimentación – ceiA3.
Entre los objetivos que
se ha marcado la Unión Europea (UE) para 2030 está el de lograr que una cuarta
parte de las tierras agrícolas se cultiven con prácticas ecológicas u
orgánicas. En esa carrera Andalucía lleva una notable ventaja: más del 50 por
ciento de la agricultura ecológica española se concentra en el sur, por lo que
sus tierras son consideradas un laboratorio para el desarrollo de políticas de
fomento y promoción de estas prácticas. Hasta el momento, sin embargo, no se
habían estudiado a fondo las motivaciones que llevan a elegir prácticas
ecológicas por encima de otras. Un equipo de la Universidad de Córdoba se lo ha
preguntado a alrededor de 200 agricultores y agricultoras, llegando a la
conclusión de que las motivaciones morales, es decir, la preocupación por el
medio ambiente y el ecosistema social, tienen el mismo peso que las asociadas a
la rentabilidad económica.
«Los datos revelan un
balance muy equilibrado entre lo que llamamos dimensiones racionales,
utilitarias y morales. Es decir, la conciencia medioambiental se sitúa al mismo
nivel que los intereses particulares o económicos», explica Sandra Sánchez
Cañizares, autora del trabajo junto con Javier Cabeza Ramírez, Miguel González
Mohino y José Antonio López Castro, del Área de Organización de Empresas de la
Universidad de Córdoba.
Para este estudio que se
ha publicado recientemente en ‘Journal of Enviromental Maganement’ y realizado
en el marco del proyecto ‘Diseño de políticas eficaces para la transición
ecológica de la agricultura. Un enfoque microeconómico’ del Plan Andaluz de
Investigación, Desarrollo e Innovación, el equipo contactó con cooperativas
agrícolas y realizó entrevistas presenciales con alrededor de 200 agricultores
y agricultoras de todas las partes de Andalucía, especialmente de Córdoba,
Málaga y Sevilla. Después, para clasificar y tratar la información obtenida, se
combinaron varios modelos teóricos: la Teoría de Comportamiento Planificado, el
Modelo de Aceptación de la Tecnología y el Modelo de Activación de la Norma.
Tal y como explica
Javier Cabeza Ramírez, la gran aportación del estudio es que se centra en el
propio agricultor y no en variables de tipo económico o empresarial. «La mayor
parte de los estudios que se han hecho sobre agricultura ecológica se fijan en el
tipo de cultivo, en el modelo de negocio o en la subvención que se percibe,
dejando de lado al propio agricultor que es la pieza principal», afirma el
investigador. En este caso «nos hemos fijado en sus motivaciones para entender
mejor el contexto andaluz y así poder exportarlo como modelo a otras partes de
Europa».
Recetas para
una política agraria útil
Los resultados ponen de
manifiesto la heterogeneidad del tejido agrícola andaluz, en el que conviven
profesionales de distinto perfil sociodemográfico y con una relación dispar con
el modelo ecológico. Por lo tanto, tal y como señala Sandra Sánchez Cañizares,
«si la Unión Europea quiere potenciar la agricultura ecológica tiene que
diversificar sus políticas en base a los distintos perfiles y necesidades».
En este punto, el
estudio sugiere dirigir políticas centradas en la retención, con la
simplificación administrativa y de procedimientos como principal baza, a
aquellos agricultores que ya han elegido el modelo ecológico. En cambio, para
quienes se resisten a adoptarlo, plantea diseñar políticas centradas en activar
la convicción moral en torno al medio ambiente y ofrecer la formación y
asistencia necesarias para el cambio de modelo.
Entender por qué
funciona lo que funciona es clave para poder exportar modelos de éxito. En una
España que aún se encuentra lejos de los objetivos de la UE para 2030,
Andalucía, con más de 1,4 millones de hectáreas dedicadas a cultivos en
ecológico, es un faro que marca el camino a seguir al resto de Europa.



