Indican que el
cierre o bloqueo del estrecho de Ormuz, un enclave por el que diariamente
circula en torno al 35% del comercio mundial de crudo, el 30% de los
fertilizantes y alrededor de una quinta parte del gas natural licuado, golpea
de lleno al sector agrícola
Hortoinfo.- 27/03/2026
El economista jefe de la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO), Máximo Torero Cullen, ha alertado este jueves de las graves
consecuencias que la intensificación de la violencia en el Golfo Pérsico está
teniendo sobre la producción agrícola y la seguridad alimentaria “en todo el
mundo”, con efectos que alcanzan tanto a los agricultores como a los
trabajadores migrantes.
El experto ha subrayado
que el cierre o bloqueo del estrecho de Ormuz, un enclave por el que
diariamente circula en torno al 35% del comercio mundial de crudo, el 30% de
los fertilizantes y alrededor de una quinta parte del gas natural licuado,
golpea de lleno al sector agrícola. De acuerdo con un análisis de la consultora
Roland Berger, el hecho de que por esta ruta marítima transite un tercio de la
urea global y el 45% del azufre del planeta, podría traducirse en un incremento
de hasta el 200% en el precio de los fertilizantes si el paso permanece
cerrado.
En una comparecencia
ante los medios, Torero ha explicado que el repunte del conflicto en esta
región “ha provocado una de las interrupciones más rápidas y severas de los
flujos mundiales de productos básicos en los últimos tiempos”, por lo que ha
insistido en la necesidad de hallar una salida a esta situación “lo antes
posible”.
Entre las medidas para
amortiguar la crisis, Torero ha planteado la necesidad de habilitar rutas
alternativas de transporte en el corto plazo y de ofrecer “ayuda de emergencia”
a la balanza de pagos de los países más dependientes de las compras al exterior
“antes de la siembra”.
A medio plazo, la FAO
insta a los gobiernos a “diversificar las fuentes de importación de
fertilizantes”, reforzar los mecanismos de intercambio de reservas a nivel
regional y evitar imponer restricciones a las exportaciones, mientras que, a
largo plazo, reclama políticas que permitan “aumenta[r] la resiliencia” de los
sistemas agroalimentarios.
“Debemos otorgar a los sistemas alimentarios la misma importancia estratégica que a los sectores de la energía y el transporte, invirtiendo en consecuencia para minimizar esas crisis”, ha concluido el economista jefe de la FAO.




