Su objetivo es
mejorar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, reducir el consumo de
agua y energía y facilitar la toma de decisiones en un contexto marcado por la
sequía y el aumento de los costes de producción
Hortoinfo.- 05/08/2026
Una investigación
desarrollada en el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) ha dado el
salto al sector agrícola con una tecnología capaz de transformar la forma de
gestionar los cultivos.
Asymetree, una Empresa
Basada en el Conocimiento (EBC) del CSIC, ha desarrollado una plataforma que
analiza cada árbol de forma individual para ayudar a los agricultores a decidir
cuánta agua necesita realmente cada uno y cuándo debe aplicarse el riego.
La herramienta combina
sensores desarrollados por el propio equipo, inteligencia artificial y modelos
digitales para convertir datos complejos en recomendaciones prácticas. Su
objetivo es mejorar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, reducir el
consumo de agua y energía y facilitar la toma de decisiones en un contexto
marcado por la sequía y el aumento de los costes de producción.
«Llevábamos años
trabajando muy cerca de los agricultores y detectamos siempre el mismo
problema: la investigación ofrecía soluciones muy avanzadas, pero faltaban
herramientas sencillas que permitieran aplicarlas en el día a día de las
explotaciones. La spin-off nace precisamente para convertir ese conocimiento
científico en un producto útil, con soporte técnico y mejora continua»,
explica José Antonio Jiménez Berni, científico titular del IAS-CSIC y uno de
los impulsores de Asymetree.
Más de 20
años de investigación
Detrás de esta
tecnología hay más de veinte años de investigación en teledetección, fenotipado
vegetal (rasgos físicos, químicos y observables de las plantas, como la altura,
el color de las hojas o el tamaño de la raíz), y riego de precisión, fruto de la
trayectoria científica de Jiménez Berni y del trabajo desarrollado durante
décadas por el grupo de Agronomía del IAS-CSIC. Entre los hitos científicos que
sustentan la plataforma destacan el uso pionero de cámaras térmicas montadas en
drones para detectar el estrés hídrico antes de que sea visible, el desarrollo
de técnicas de fenotipado 3D mediante sensores LiDAR e hiperespectrales y el
despliegue del primer robot de fenotipado de campo en España.
«La próxima
revolución del olivar será dejar de gestionar la finca en bloque para empezar a
gestionar cada árbol con precisión, apoyándose en datos objetivos y no solo en
la experiencia. Queremos poner en manos de los agricultores herramientas que hagan
esa transición fácil, mejoren su rentabilidad y les ayuden a aprovechar cada
gota de agua».
Aunque la plataforma se
ha desarrollado inicialmente para olivar, almendro, pistacho, viña y cítricos,
la tecnología puede adaptarse a cualquier cultivo de regadío. Sus responsables
consideran que la digitalización será una de las grandes transformaciones de la
agricultura en los próximos años.
Del
laboratorio a la finca, árbol por árbol
Tradicionalmente, el
riego de una explotación se planifica considerando toda la parcela como una
unidad homogénea. Sin embargo, cada árbol presenta diferencias en tamaño,
crecimiento, producción o estado hídrico. Asymetree rompe con este modelo al
permitir una gestión individualizada de cada ejemplar.
Para ello emplea
tecnología LiDAR, similar a la utilizada por los vehículos autónomos, capaz de
generar un modelo tridimensional de la plantación y calcular el volumen de copa
de cada árbol, un parámetro fundamental para estimar sus necesidades de agua. A
esta información se suman sensores infrarrojos inalámbricos propios (SAQIA-IR),
que detectan el estrés hídrico antes incluso de que sea perceptible a simple
vista.
«Cuando una planta
empieza a tener falta de agua, se defiende cerrando los poros de sus hojas y su
temperatura aumenta. Nosotros detectamos ese cambio antes de que el agricultor
pueda apreciarlo y transformamos esa información en recomendaciones prácticas
sobre cuándo y cuánto regar», explica el investigador.
Toda esta información se
integra en la plataforma digital SAQIA, donde también se incorporan datos
procedentes de estaciones meteorológicas, sensores de humedad del suelo,
caudalímetros y otros dispositivos instalados en la finca. El sistema analiza
toda esa información para ayudar al agricultor a redistribuir el agua
disponible allí donde resulta más necesaria y donde puede obtener un mayor
rendimiento.
Producir más
con menos agua
En un escenario de
sequías recurrentes y costes crecientes, el principal objetivo de Asymetree es
ayudar a los agricultores a gestionar el agua con precisión. «Nuestro
objetivo es que el agricultor deje de depender únicamente de la intuición y
pueda tomar decisiones basadas en datos objetivos de su propia finca. Acertar
con la cantidad justa de agua en el momento adecuado mejora la rentabilidad,
protege la cosecha y reduce el consumo de recursos», afirma Jiménez Berni.
Además de optimizar el
riego, la plataforma permite detectar incidencias en tiempo real, como válvulas
que no se abren correctamente, caídas de presión o fallos en la instalación. En
explotaciones con sistemas manuales también reduce desplazamientos innecesarios
para cambiar sectores de riego o revisar averías, facilitando la planificación
de toda la campaña.
Actualmente, Asymetree
trabaja con 15 fincas piloto de olivar, almendro y otros cultivos leñosos con
distintos niveles de automatización. Estas explotaciones están permitiendo
validar la plataforma e incorporar mejoras a partir de la experiencia directa de
los usuarios. Los primeros resultados muestran que la herramienta ayuda a
detectar problemas en los programas de riego, optimizar el uso del agua y
simplificar la gestión diaria de las explotaciones.
La ciencia
pública al servicio del sector agrícola
Asymetree nació
formalmente en 2026 tras un proceso de maduración empresarial iniciado en el
programa Activa-T del CSIC y reforzado con iniciativas como TechBridge de EIT
Food. «En el IAS-CSIC habíamos demostrado científicamente cómo medir con
precisión el estado hídrico de un cultivo y convertir esa información en
decisiones de riego. La spin-off permite transformar ese conocimiento
científico en un producto y un servicio estables, con garantía y mejora
continua. Es la forma natural de que la ciencia pública tenga un impacto real
en el sector», concluye Jiménez Berni.



