Con un coste de
12,45 millones de euros, el proyecto prevé una producción mediante un sistema
de ósmosis inversa de agua regenerada, para atender cultivos en los términos
municipales de El Ejido, La Mojonera, Roquedas de Mar y Vícar
Hortoinfo.- 13/04/2026
El proyecto para la
construcción de una nueva planta de tratamiento de aguas de riego en la Balsa
del Sapo, en la comarca del Poniente almeriense, ha elevado su coste hasta los 12.448.325,56
euros tras aprobar una modificación presupuestaria a esta actuación que se
adjudicó el pasado mes de octubre a la UTE Espina Obras Hidráulicas, S.A.U. –
Jarquil Construcción, S.A.
La modificación se
efectúa a partir de los cambios solicitados por la Comunidad de Regantes Sol y
Arena para mejorar la «optimización funcional, energética y operativa de
la instalación» a partir de circunstancias no previstas que, según recoge
la documentación, han hecho aumentar el precio final en 1.369.011 euros, esto
es, 12,36 por ciento más.
La actuación prevé una
producción mediante un sistema de ósmosis inversa de hasta 6.421 metros cúbicos
al día de agua regenerada para atender los cultivos de hasta cuatro municipios
de la zona «al menor coste posible».
Esto forma parte del
plan de modernización de regadíos promovido por el Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación (MAPA) con la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras
Agrarias (Seiasa).
Promovida por la
comunidad de regantes Sol y Arena, la actuación busca un nuevo recurso para
abastecer a unas 6.600 hectáreas de regadío en los términos municipales de El Ejido,
La Mojonera, Roquedas de Mar y Vícar, y a su vez salvaguardar el acuífero
superior de la Balsa del Sapo.
De este modo, se
pretende «maximizar» el uso de los recursos disponibles mediante
aguas regeneradas con un tratamiento previo para dotarlas de cierta calidad y
conseguir su aprovechamiento.
En este sentido, se
espera que la planta permita dotar de recursos hídricos suficientes a la zona
y, a la vez, controlar la cota de la lámina de agua de la Balsa del Sapo para
dar una «mayor seguridad» a los vecinos y construcciones de Las
Norias de Daza, en donde se ubica, ante eventuales desbordamientos.
El proyecto también
tiene como objetivo reducir las emisiones actuales de gases efecto invernadero
en la gestión y control de la cota de la lámina de agua, que actualmente se controla
mediante bombeos al mar. Para ello, se contempla la incorporación de sistemas
de producción de energía renovable para su autoconsumo.
La actuación, además,
conseguirá «mejorar las condiciones de la flora y fauna de la Balsa del Sapo»
y aprovechar la concesión que dispone la comunidad de regantes Sol y Arena para
la extracción de 3,4 hectómetros cúbicos al año.
La propia entidad
recuerda que la Balsa del Sapo lleva varias décadas provocando «situaciones
de inseguridad y afecciones» para su entorno, por lo que se hace necesario
reducir la cota del nivel de la lámina de agua por exceso de agua, si bien la
misma no puede ser aprovechada para la agricultura de la zona por sus
características.
En concreto, la salinidad del agua junto con la detección de microorganismos, microalgas, compuestos químicos y otros sólidos en suspensión hacen preciso un tratamiento previo del líquido para su aprovechamiento, si bien mientras tanto la laguna se mantiene bajo control mediante el bombeo al mar de forma continua de un volumen determinado de agua para evitar que sus balsas se desborden.



