La agricultura familiar genera el 80% de la producción mundial y ocupa el 90% de las explotaciones

Las mujeres representan son alrededor del 36-43% de la fuerza laboral global en sistemas agroalimentarios, aportando dedicación y conocimiento esencial, pero se enfrentan a barreras estructurales como el acceso a la tierra, ingresos justos y participación en decisiones

Hortoinfo.- 21/08/2026

La agricultura y ganadería familiar —eje del modelo español y europeo, que genera el 80% de la producción global y el 90% de las explotaciones— no es sector secundario, sino escudo estratégico para resiliencia territorial, empleo de calidad y autonomía alimentaria, ha indicado Pepe Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), según indican desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).

Señalan que, lejos de ser una mirada al pasado, este modelo combina producción sostenible, arraigo territorial y cohesión social, situándose en el centro de cualquier estrategia europea de futuro.

Dependencia exterior

Conflictos como la guerra en Ucrania y tensiones comerciales han evidenciado la fragilidad de las cadenas globales de suministro. La dependencia europea de importaciones de mercados inestables genera riesgos evidentes de volatilidad y precios.

Frente a ello, la agricultura familiar ofrece ventajas estructurales: conocimiento territorial, adaptación rápida y producción distribuida que reduce vulnerabilidades. En España, vertebra el medio rural, preserva el paisaje, frena la despoblación y contribuye a la sostenibilidad mediante rotaciones de cultivos y menor huella de transporte.

Retos del modelo familiar

Pese a su valor estratégico, enfrenta desafíos significativos. Los desequilibrios en la cadena alimentaria presionan los precios en origen, sumados al alza de costes energéticos y de suministros, que dificultan la rentabilidad de las explotaciones.

El relevo generacional es otro reto clave: la falta de expectativas económicas y laborales frena la incorporación de jóvenes. La Política Agraria Común (PAC) 2023-2027 avanza en sostenibilidad y renta, pero debe priorizar a las explotaciones familiares con acceso a financiación, innovación y apoyo en la transición ecológica —basada en incentivos, no solo en cargas para los productores—.

Empleo y sostenibilidad

Su viabilidad depende de generar empleo de calidad: condiciones dignas, estables y con derechos. La modernización-digitalización, innovación y transición ecológica requiere contratos estables, formación continua y protección social.

Las políticas públicas deben integrar la dimensión laboral, incentivando explotaciones que apuesten por empleo cualificado, igualdad y profesionalización.

Mujeres rurales: una palanca imprescindible

Las mujeres representan un pilar fundamental de la mano de obra agraria familiar —alrededor del 36-43% de la fuerza laboral global en sistemas agroalimentarios—, aportando dedicación y conocimiento esencial a las explotaciones, pero enfrentan barreras estructurales en acceso a la tierra, ingresos justos y participación en decisiones.

2026, Año Internacional de la Agricultora declarado por la ONU, es el momento clave para políticas específicas que garanticen equidad salarial real, conciliación efectiva con permisos ampliados y guarderías rurales, titularidad compartida de explotaciones y protección social completa con pensiones dignas y formación profesional.

Eliminar estas desigualdades no es solo justicia social: empodera a las mujeres rurales para impulsar innovación en diversificación de cultivos, fortalecer la sostenibilidad mediante gestión integral de recursos y fijar población en el medio rural, convirtiéndolas en la clave estratégica para un modelo familiar competitivo y habitable en las próximas décadas.

Digitalización al alcance de todos

La transformación digital mejora eficiencia y sostenibilidad, pero debe ser inclusiva. Las explotaciones familiares necesitan herramientas accesibles como riego inteligente o control digital de plagas, con apoyos públicos en formación y financiación para una digitalización generalizada antes de 2030.

Cooperativas como motor de competitividad

Las cooperativas fortalecen el modelo familiar al concentrar oferta, mejorar negociación y acceso a mercados. En España, impulsan exportaciones agroalimentarias; reforzar su capitalización y gobernanza europea equilibraría la cadena de valor y la transición ecológica.

Prioridades para una política agraria eficaz

El contexto exige políticas coherentes: mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria con transparencia en precios y combate a prácticas desleales; facilitar el relevo generacional mediante incentivos económicos, vivienda rural y programas de incorporación juvenil; e impulsar innovación y adaptación climática con herramientas accesibles, apoyo técnico y aseguramiento frente a riesgos.

Todo ello en una transición ecológica justa que no deje atrás a las explotaciones vulnerables.

Una responsabilidad compartida

En un escenario global incierto, la agricultura familiar es una apuesta de futuro: producción eficiente, territorio vivo y cohesión social. Su fortalecimiento es una decisión estratégica para Europa.

El Anuario 2026 de la Fundación de Estudios Rurales de UPA sitúa este debate en un momento clave. La colaboración entre organizaciones agrarias, agentes sociales e instituciones construirá una política agraria que combine competitividad, sostenibilidad y justicia social, garantizando seguridad alimentaria y equilibrio territorial en las próximas décadas.

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