El equipo de
investigación ha conseguido materia orgánica con unas concentraciones de
nutrientes determinadas, que pueden utilizarse como fertilizantes y pienso en
el sector de la agricultura y la ganadería, o como biocombustibles en el ámbito
de la energía
Hortoinfo.- 24/08/2026
Un equipo investigador
de la Universidad de Almería (UAL) —como parte de la red de excelencia del Campus
de Excelencia Internacional en Agroalimentación-ceiA3 y el Centro de
Investigación de Energía solar (CIESOL), ha descubierto cómo programar la
depuración de aguas mediante microorganismos fotosintéticos (microalgas) de
modo que, modificando este proceso a la carta, lograr convertir aguas
residuales en materia orgánica de alto valor con la que obtener biofertilizantes
naturales que devuelven la vida al suelo, piensos nutritivos para la ganadería
o biocombustibles, un paso de gigantes para la ciencia andaluza en su camino
hacia la agricultura circular sin desperdicio.
En concreto, han
identificado dos procesos técnicos que favorecen una mayor producción de
biomasa ‘a la carta’. Por un lado, apuntan a una profundidad de los cultivos de
estas algas microscópicas dentro del reactor y una mayor dilución del agua como
las principales condiciones operativas para potenciar el crecimiento y la
calidad de biomasa algal, según ha podido saber Hortoinfo a través del ceiA3.
Como señalan en el
artículo titulado ‘Optimising microalgae-based wastewater treatment: Linking
operational conditions to biomass quality and microbial diversity’ y publicado
en la revista Journal of Water Process Engineering, ambos factores influyen en la
eliminación de nutrientes contaminantes, como nitrógeno y fósforo, y permiten
generar así biomasa aprovechable en forma de biofertilizante, pienso animal y
también como biocombustibles.
El equipo de
investigación ha corroborado que la calidad de la biomasa depende directamente
de estas condiciones de cultivo. “Los cambios en los parámetros operativos
afectan a la composición bioquímica de las microalgas, favoreciendo una mayor
acumulación de proteínas o de lípidos según el régimen aplicado”, explica a la
Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Almería, Tomás Lafarga,
autor principal del estudio.
Además de potenciar una mayor producción de microalgas, estos factores de operación están relacionados con las bacterias asociadas. “Cuando se utiliza agua residual para alimentar un reactor de microalgas es inevitable que comiencen a crecer microorganismos dentro. Este consorcio formado por microorganismos, incluyendo microalgas y bacterias, establecen una interacción de ayuda recíproca y, como consecuencia, se produce un notable crecimiento de las microalgas”, concreta Lafarga.



