Lo hacen desde Cooperativas
Agro-alimentarias de España y FEPEX, señalando que se está mermando
drásticamente la productividad y generando una clara desventaja competitiva
para los agricultores de la UE
Hortoinfo.- 22/04/2026
Cooperativas
Agro-alimentarias de España y la Federación Española de Asociaciones de
Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas (FEPEX),
han puesto de manifiesto las crecientes carencias del actual sistema
comunitario de autorización de productos fitosanitarios y sustancias activas,
esenciales para la protección de cultivos.
Señalan que esta
situación está mermando drásticamente la productividad y generando una clara
desventaja competitiva para los agricultores de la UE y, especialmente, para
los españoles debido a su localización geográfica, al limitar su capacidad para
hacer frente a plagas y enfermedades.
FEPEX y Cooperativas
Agro-alimentarias de España alertan de que en un contexto cada vez más complejo
marcado por el cambio climático, el incremento de la presión de plagas y la
aparición de resistencias, la reducción progresiva de herramientas disponibles
para su control, junto con la ausencia de alternativas eficaces desde el punto
de vista agronómico y viables económicamente, deja a los agricultores
indefensos y compromete la viabilidad de numerosas explotaciones agrarias.
Subrayan, además, un
elemento que agrava esta situación: la defensa y el mantenimiento de las
materias activas, que, además de tener que cumplir con un marco regulatorio muy
estricto, dependen demasiado del interés comercial de las empresas titulares,
que no siempre coincide con las necesidades productivas. Como consecuencia, a
las cancelaciones de la Administración se suma la retirada de materias activas
que dejan de ser rentables para la industria, pero que siguen siendo necesarias
para el sector ante la falta de alternativas viables.
“Además de su rigidez y
excesiva burocracia, se pone de relieve la incoherencia del actual marco
regulatorio, que propicia diferencias de aplicación dentro de la propia Unión
Europea, y, en consecuencia, genera agravios entre productores y disfunciones
en el mercado común. A ello se suma la entrada de productos procedentes de
terceros países, producidos bajo condiciones fitosanitarias mucho menos
exigentes, generando una clara distorsión de la competencia que penaliza
directamente a los productores españoles y europeos y confunde al consumidor”,
afirman en el comunicado.
El sector advierte de
que la evolución del sistema, tal y como se está produciendo, resulta
difícilmente sostenible en el corto y medio plazo si no se introducen ajustes
que permitan acompasar los objetivos regulatorios con la realidad productiva.
Ante este escenario, las
organizaciones consideran imprescindible avanzar hacia un enfoque más coherente
que – garantizando la seguridad alimentaria- proteja también la viabilidad
productiva dentro de la UE. Asimismo, consideran que ahora es el momento de dar
ese paso. En un momento en el que la Comisión, los Estados miembros y el
Parlamento Europeo están precisamente debatiendo una reforma normativa en
materia de sanidad vegetal, las organizaciones reclaman cambios reales: la
simplificación de los procesos administrativos para dotar a los agricultores de
una “caja de herramientas” eficaz para la gestión de plagas y enfermedades; la
homogeneización en la aplicación de la normativa en el conjunto de la Unión
Europea; y que cualquier retirada de sustancias activas vaya acompañada de la
puesta a disposición de alternativas reales, junto con periodos de adaptación
suficientes que permitan una transición ordenada.
Para ambas organizaciones, “es el momento de que las administraciones nacionales y comunitarias pasen a la acción. No sería de recibo que, tras declaraciones políticas grandilocuentes en el marco de la ‘Visión para la agricultura y la alimentación’ -a favor de la reciprocidad, de no retirar sin disponer de alternativas y de la protección de la producción agraria de la UE-, no se acometa una reforma en profundidad de la normativa ni se introduzcan todos los cambios necesarios para aportar soluciones equilibradas a los problemas constatados, que garanticen tanto la sostenibilidad como la viabilidad del sector agrícola y mejoren su competitividad”.



