La RAIF avisa de que el calor extremo aumenta la presencia de plagas y enfermedades en hortícolas al aire libre

Desde comienzos de junio, el calor extremo y la baja humedad ambiental están acelerando los problemas para cultivos como tomate, pimiento, berenjena, pepino, calabacín, melón, sandía y judía

Hortoinfo.- 13/07/2026

Las elevadas temperaturas y el ambiente seco característicos del periodo estival ejercen un impacto negativo directo sobre los cultivos hortícolas al aire libre (tomate, pimiento, berenjena, pepino, calabacín, melón, sandía y judía). Estas condiciones extremas provocan el incremento de plagas clave y la aparición de diversas fisiopatías, según indican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria, dependiente de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andaucía.

Desde comienzos de junio, el calor extremo y la baja humedad ambiental aceleran el desarrollo de ácaros como la araña roja (Tetranychus urticae) y el vasates (Aculops lycopersici) en los cultivos de tomate. Las picaduras nutricionales de estos parásitos confieren a los órganos un aspecto inicial verde-aceitoso que evoluciona a tonos plateados y, finalmente, a un bronceado seco. Los frutos afectados detienen su crecimiento, adquieren coloraciones marrones, sufren el resquebrajamiento de la epidermis o muestran texturas plateadas según la gravedad del ataque. Al mismo tiempo, el clima estival provoca un descenso drástico en las poblaciones de insectos y ácaros beneficiosos debido a una alta mortandad al mediodía de especies clave para el control biológico natural como Amblyseius swirskii.

Paralelamente, el estrés térmico y radicular severo desencadena desórdenes fisiológicos que devalúan la calidad comercial de la producción. Entre ellos se encuentran las descoloraciones por exceso lumínico, problemas de maduración e inversiones de color en frutos como el tomate cherry, acompañados del decaimiento de los cogollos superiores. Asimismo, la radiación solar directa produce asolanados o quemaduras epidérmicas en los frutos expuestos sin suficiente protección foliar. Cuando las temperaturas superan los 35 °C durante el día y los 25 °C por la noche, las masas de aire caliente y seco deshidratan el polen y los tejidos florales, induciendo un aborto floral generalizado en tomate y pimiento, incluso en plantas con excelente estado fitosanitario. Otra alteración crítica es la necrosis apical o “Blossom-end rot” (La Peseta), causada por el bloqueo en la asimilación del calcio, que junto con un crecimiento excesivamente rápido del fruto o periodos de sequía prolongada cortan la succión de las raíces, provocando una decoloración circular en la base del fruto que evoluciona hacia una depresión de los tejidos y una mancha oscura, seca y de consistencia correosa.

Por último, el escenario meteorológico del verano —con temperaturas de entre 23 °C y 26 °C, humedades relativas bajas e inferiores al 70 % y viento seco— configura el entorno óptimo para el desarrollo de enfermedades fúngicas como la ceniza u oídio de las cucurbitáceas (Sphaerotheca fuliginea) en pepino, calabacín y melón, y la oidiopsis (Leveillula taurica) en tomate y pimiento. Esta infección se manifiesta con manchas polvorientas de color blanco sobre el haz y el envés de las hojas, extendiéndose rápidamente a tallos y peciolos que amarillean, se secan y terminan por desprenderse. Aunque los frutos raramente sufren el ataque directo del hongo, la pérdida foliar acelera su maduración prematura, mermando drásticamente sus cualidades organolépticas.

Medidas preventivas

Estructuras de protección y control de la radiación

Para mitigar los efectos del estrés térmico y la deshidratación, se deben instalar mallas de sombreo sobre el cultivo para reducir las máximas térmicas en la masa foliar y evitar el impacto directo del sol en la epidermis de los frutos.

En cultivos bajo malla, se exige emplear densidades mínimas de 10×20 hilos/cm2 y certificar la ausencia de roturas.

En invernaderos, es obligatorio el uso de doble puerta en las entradas o cerramientos con malla de igual densidad.

Se recomienda aplicar protectores solares sobre el cultivo que actúen reflejando la radiación, tales como el caolín, para disminuir la temperatura interna de la planta.

Gestión del riego y reestructuración hídrica

Es indispensable reforzar los turnos de riego para garantizar un nivel constante de humedad en el suelo y prevenir el estrés hídrico durante las fases más críticas.

Se aconseja ajustar las frecuencias de riego a las horas de máxima insolación.

Se pueden realizar riegos cortos, pero más frecuentes, o bien aplicar un riego copioso en las calles de la explotación con el objetivo de elevar la humedad ambiental, rebajar la temperatura del microclima y potenciar la actividad de los insectos auxiliares.

Higiene fitosanitaria y manejo profiláctico

Resulta obligatorio eliminar estrictamente las malas hierbas y los restos de cosechas anteriores por actuar como reservorios activos de la plaga.

Se deben retirar de la parcela los restos de poda, eliminar los brotes vegetativos sobrantes o “chupones” con la mayor brevedad y destruir las plantas colapsadas para evitar el exceso de masa foliar que dificulte la aireación.

No se deben abandonar las plantaciones al término de su ciclo biológico.

Se debe evitar la dispersión de las plagas a través de la ropa, calzado, herramientas de trabajo u operaciones habituales de cultivo.

Se aconseja distanciar en el tiempo el establecimiento de nuevas plantaciones y diseñar marcos de plantación lo más amplios posibles (sin comprometer la rentabilidad).

Diseño técnico, material vegetal y control fitosanitario

Se utilizarán exclusivamente plantas sanas procedentes de semilleros autorizados, conservando el Pasaporte Fitosanitario durante un año.

Se debe evitar la asociación de cultivos hortícolas dentro de una misma parcela y realizar rotaciones de cultivos.

Para el control de plagas como la araña roja y el vasates, se priorizarán las intervenciones localizadas sobre los focos detectados. El tratamiento generalizado de la parcela solo quedará justificado cuando el número de focos activos supere el umbral de 1 foco por cada 1.000 m².

En parcelas con un historial clínico de ceniza, oídio u oidiopsis, se deben programar tratamientos preventivos combinados con la eliminación sistemática de los brotes vegetativos excesivos.

Para cualquier intervención fitosanitaria, se racionalizará siempre el uso de los productos con el fin de proteger la fauna útil y utilizando productos registrados y uso autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el cultivo.

– – – – – – – – – – – – – – – – – – –