Recuerdan que proteger
la salud de las plantas es proteger también la producción de alimentos, la
biodiversidad, la economía rural y la sostenibilidad de los agroecosistemas,
para anticiparse a los riesgos, reducir pérdidas y desarrollar herramientas que
ayuden a los agricultores
Hortoinfo.- 11/05/2026
El Instituto de
Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(IAS-CSIC) de Córdoba pone de relieve las distintas líneas de investigación de
vanguardia que realiza el Departamento de Protección de Cultivos para impulsar
una sanidad vegetal más sostenible con el objetivo de proteger cultivos
estratégicos frente a enfermedades y otros organismos nocivos, todo ello con
motivo del Día Internacional de a Sanidad Vegetal, que se celebra este martes,
12 de mayo.
Según ha informado el
IAS-CSIC, el Día Internacional de la Sanidad Vegetal es una fecha promovida por
Naciones Unidas para recordar que la salud de las plantas es esencial para la
seguridad alimentaria, la protección del medio ambiente, la biodiversidad y el
desarrollo económico. Este año, el lema elegido es ‘Plant Biosecurity for Food
Security’ (Bioseguridad vegetal para la seguridad alimentaria), que subraya la
importancia de la bioseguridad vegetal como primera línea de defensa de los
sistemas agroalimentarios.
El IAS-CSIC ha recordado
que proteger la salud de las plantas es proteger también la producción de
alimentos, la biodiversidad, la economía rural y la sostenibilidad de los
agroecosistemas. «La investigación en protección de cultivos permite
anticiparse a los riesgos, reducir pérdidas y desarrollar herramientas que
ayuden a agricultores, técnicos y administraciones a responder de forma más
eficaz frente a las enfermedades emergentes y reemergentes y otros retos
fitosanitarios asociados a los agroecosistemas mediterráneos», ha
destacado el jefe del mencionado departamento, Juan Antonio Navas Cortés.
En este contexto, el
Departamento de Protección de Cultivos del IAS-CSIC ha resaltado sus
principales líneas de investigación para mejorar la prevención, detección y
manejo de enfermedades y otros organismos nocivos que afectan a cultivos de
alto valor agrícola. «Desarrollamos una investigación que combina el
conocimiento de los patógenos, las plantas huésped y el ambiente para
desarrollar estrategias de protección de cultivos más eficaces y
sostenibles», según ha señalado el responsable del departamento.
Una parte esencial de
esta investigación se centra en comprender los factores que determinan la
aparición y el desarrollo de las enfermedades: qué organismos las causan, cómo
se distribuyen, qué diversidad genética presentan, cómo interactúan con las plantas
y qué condiciones agronómicas o ambientales favorecen las epidemias.
«Para ello se
utilizan herramientas de diagnóstico molecular, caracterización patogénica y
genética, análisis de poblaciones, epidemiología cuantitativa, modelos
espaciales y temporales, y estudios sobre el posible efecto del cambio
climático en la distribución y el impacto de los patógenos vegetales», ha
explicado Navas, quien ha detallado que «este enfoque se aplica a
enfermedades que afectan a cultivos mediterráneos estratégicos y a sistemas
agrícolas de alto valor, incluyendo enfermedades causadas por patógenos de
suelo, hongos vasculares, nematodos fitoparásitos y plantas parásitas».
Agroecología
Los investigadores del
Departamento también desarrollan una línea de agroecología de malas hierbas
orientada a avanzar hacia agroecosistemas mediterráneos más sostenibles y
resilientes al cambio climático. Entre los cultivos objeto de estudio se
encuentran, entre otros, el olivo, el almendro, el viñedo, el girasol, el maíz,
la platanera y otros cultivos extensivos o leñosos relevantes para la
agricultura mediterránea.
«En estos sistemas
se evalúa el papel de la resistencia genética, las prácticas agronómicas, las
enmiendas orgánicas, el uso de material vegetal sano, el control biológico, la
agroecología de malas hierbas y otras medidas de manejo integrado para reducir
la incidencia y la severidad de las enfermedades, mejorar la gestión de la
flora arvense y reforzar la sostenibilidad de los agroecosistemas», ha
indicado el investigador del IAS-CSIC.
Junto a estas
aproximaciones, el Departamento del IAS-CSIC impulsa nuevas herramientas para
la detección temprana y el control sostenible. Entre ellas se incluyen el uso
de sensores de proximidad para identificar alteraciones fisiológicas antes de
que los síntomas de la enfermedad sean visibles, la caracterización de
microbiomas (microorganismos que viven en la planta como hongos o bacterias) de
rizosfera (parte exterior de la planta) y endosfera (parte interna) asociados a
la tolerancia vegetal, el aislamiento de microorganismos beneficiosos con
potencial de biocontrol, el diseño de consorcios microbianos y la aplicación de
biopolímeros y nanomateriales para vehicular compuestos bioactivos.
De este modo, «la
investigación integra diagnóstico, vigilancia, predicción del riesgo,
agroecología de malas hierbas y desarrollo de soluciones innovadoras para
mejorar la sanidad vegetal con menor impacto ambiental», ha resumido Juan
Antonio Navas.



