El diseño del
invernadero proporciona una mayor inercia térmica y ayuda a amortiguar los
cambios bruscos de temperatura y humedad que condicionan el comportamiento del
cultivo. Integra calefacción, aporte de CO2, ventilación avanzada y
recirculación de aire
Hortoinfo.- 27/04/2026
Un invernadero de última
generación ha comenzado a operar en El Ejido (Almería), con el objetivo de
obtener pepino ecológico casi los doce meses del año. Para ello, integra
calefacción, aporte de CO2, ventilación avanzada y recirculación de aire, de
forma que se mantengan condiciones más estables para la planta y se incremente
el rendimiento del cultivo.
El diseño del
invernadero proporciona una mayor inercia térmica y ayuda a amortiguar los
cambios bruscos de temperatura y humedad que condicionan el comportamiento del
cultivo, construido sobre 3,2 hectáreas, proyectado con 16 capillas de 12,80
metros de ancho, 5,50 metros a la canal y una cumbrera sobreelevada que
incrementa el volumen interior.
La compañía murciana J.
Huete Greenhouses ha sido la encargada de ejecutar la infraestructura, en la
que la apuesta tecnológica se aprecia sobre todo en la gestión del aire. El
invernadero dispone de ventilación cenital tipo mariposa sobreelevada, además
de ventilación lateral y frontal motorizada enrollable, lo que posibilita una
“gestión precisa” de la temperatura, la humedad y el déficit de presión de
vapor.
Este planteamiento
permite también ventilar durante episodios de lluvia sin que el agua penetre en
el interior, de modo que la renovación del aire puede mantenerse incluso en
esas circunstancias.
La estructura cuenta con
doble pilar y refuerzos laterales calculados para soportar “altas cargas de
viento”. Las canales no solo garantizan la evacuación del agua de lluvia, sino
que actúan como “elemento estructural” e incorporan un sistema anticondensación
que evita el goteo sobre las plantas.
Parte de la estructura
se ha lacado en blanco, una medida que reduce el calentamiento del hierro,
protege mejor el plástico y mejora la difusión de la luz dentro del
invernadero. Según ha explicado Manuel Gardeano, responsable de la explotación,
una mayor entrada de luz se traduce también en más producción “siempre que la
temperatura se mantenga bajo control”.
El control climático no
se limita a la cubierta y a la ventilación natural. La instalación integra
ventiladores JET y un sistema de recirculación activa que toma aire de la parte
superior de la pantalla climática y lo reparte de forma “uniforme” sobre el
cultivo. Con ello se busca eliminar bolsas de humedad, reducir la condensación
y mantener un microclima “activo y equilibrado” en toda la superficie.
El equipamiento se
completa con un sistema de humidificación que permite disminuir la temperatura
en momentos puntuales sin perder capacidad de extracción de humedad. La
parcela, de 204 metros de largo por 160 de ancho, está dedicada al pepino
ecológico, dentro de una estrategia orientada a mantener una producción lo más
constante posible durante el año.
En el ámbito energético,
el proyecto incorpora una pantalla que combina sombreo y ahorro, calefacción
por agua caliente distribuida mediante tuberías rail y una sala de calderas
concebida para “optimizar” el intercambio térmico.
Este esquema se refuerza
con un depósito acumulador de agua caliente, o ‘buffer tank’, que almacena
durante el día el calor generado para emplearlo por la noche, cuando el
invernadero necesita sostener una temperatura estable.
Más
precisión para luz, temperatura y humedad
Uno de los elementos más
avanzados de la instalación es el aprovechamiento del CO2 procedente de la
combustión. En lugar de expulsarlo al exterior, el sistema lo enfría y lo
distribuye dentro del invernadero para potenciar la fotosíntesis.
Los datos técnicos
sitúan esta capacidad en hasta 150 kilos de CO2 por hora y hectárea, dentro de
una estrategia dirigida a elevar el rendimiento productivo y afinar el control
agronómico del cultivo. A ello se suma el doble plástico, que puede aportar “en
torno a un 50 por ciento de ahorro energético en calefacción” y contribuye
también a suavizar la temperatura en los periodos de más calor.
El resultado es un
invernadero diseñado para actuar sobre buena parte de los factores que
condicionan el desarrollo de la planta, desde la luz y la ventilación hasta la
humedad, la temperatura y el CO2.
Gardeano ha destacado
que este modelo de invernadero le permite controlar el clima “prácticamente a
la perfección” y ha asegurado que, con estas condiciones, el cultivo “va
muchísimo mejor”, “más sano” y “va produciendo bastante más”.
La iniciativa se
inscribe en una tendencia cada vez más visible en la agricultura intensiva
almeriense, donde la mejora ya no se basa solo en ampliar superficie, sino en
incrementar la capacidad de control sobre temperatura, humedad y ventilación
para optimizar el desarrollo del cultivo.



