La aplicación de soluciones
biotecnológicas permitiría al campo español ahorrar entre 600 y 800 millones de
euros anuales, contribuyendo a reducir las importaciones de nitrógeno en hasta
286.000 toneladas al año
Hortoinfo.- 26/06/2026
La biotecnología de
precisión se perfila como una herramienta clave para disminuir la dependencia
actual de los agricultores del uso de fertilizantes, recortando la factura del
campo hasta un 32 por ciento sin mermar los rendimientos.
Así se puso de
manifiesto en la jornada “Soluciones tecnológicas competitivas para la
producción de alimentos. Nuevas estrategias de fertilización para un futuro
sostenible”, organizada por el Grupo Alimentario de Innovación y Sostenibilidad
(GIS) y patrocinada por Fertinagro Biotech.
Los cálculos manejados
por el sector apuntan a que la aplicación de estas soluciones biotecnológicas
permitiría al campo español ahorrar entre 600 y 800 millones de euros anuales,
con descensos de hasta el 32% en el coste de fertilizantes por hectárea. Además,
contribuiría a reducir las importaciones de nitrógeno en hasta 286.000
toneladas al año.
Carlos García Izquierdo,
Profesor de Investigación del CEBAS-CSIC, subrayó que la evidencia científica
confirma que la salud del suelo se ha convertido en uno de los ejes
estratégicos de la agricultura del futuro. En este contexto, destacó el “enorme
potencial” de una nueva generación de fertilizantes funcionales basados en
microorganismos beneficiosos, biomoléculas y metabolitos de origen biológico,
capaces de estimular los procesos naturales del suelo y mejorar su fertilidad y
funcionalidad de “forma sostenible”.
“Ya no se trata
únicamente de producir más, sino de producir mejor: alimentos de mayor calidad
nutricional, obtenidos mediante tecnologías que regeneran el suelo, mejoran la
eficiencia en el uso de los nutrientes y reducen la dependencia de insumos
externos”, ha señalado García.
En la misma línea, la
secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del Ministerio
de Agricultura, Ana Rodríguez Castaño, incidió en la urgencia de acelerar la
adopción de nuevas tecnologías de fertilización y en trasladar al sector agrario
el mensaje de que innovar no implica necesariamente incrementar los costes.
Por su parte, Agustín
Miranda (Asaja), Pablo Fernández (Cooperativas Agro-alimentarias de España),
Vicente Muñoz (Fertinagro Biotech), Víctor Yuste (Foro Interalimentario) y
Manuel Martín (UNAE) coincidieron en que, cuando sube el precio de los
fertilizantes, los agricultores reducen las dosis, caen las producciones, se
encarece el precio de los alimentos y, en última instancia, es el consumidor
quien asume el coste de una dependencia exterior arrastrada durante décadas.
Para los consumidores
resulta esencial que productores, industria y distribución compartan
información, promuevan proyectos de innovación conjunta y mejoren la
planificación con el fin de optimizar costes y minimizar desperdicios.
En este escenario, las
Administraciones Públicas deben actuar como principal facilitador para
garantizar una producción y distribución de alimentos accesibles y seguros,
además de respaldar la digitalización del sector y velar por la transparencia
en toda la cadena.
Los participantes
coincidieron en que la respuesta no puede basarse únicamente en ayudas de
emergencia, que consideran “necesarias, pero insuficientes”, sino en una
transformación estructural apoyada en tres pilares: reforzar la producción
nacional de fertilizantes tecnológicos, impulsar la economía circular en la
fabricación de abonos y avanzar en la digitalización de la gestión de
nutrientes para ajustar las dosis a las necesidades reales de cada parcela.
Según señalaron los ponentes de la jornada, el nuevo marco europeo proporciona por primera vez un respaldo normativo y financiero que permite abordar esta transición de forma decidida.



